Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
 
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
 
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje. 
 
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
 
         PABLO NERUDA

Un comentario en “Poema 12

  1. En los bosques, perdido, corté una rama oscura
    y a los labios, sediento, levanté su susurro:
    era tal vez la voz de la lluvia llorando,
    una campana rota o un corazón cortado.

    Algo que desde tan lejos me parecía
    oculto gravemente, cubierto por la tierra,
    un grito ensordecido por inmensos otoños,
    por la entreabierta y húmeda tiniebla de las hojas.

    Pero allí, despertando de los sueños del bosque,
    la rama de avellano cantó bajo mi boca
    y su errabundo olor trepó por mi criterio

    como si me buscaran de pronto las raíces
    que abandoné, la tierra perdida con mi infancia,
    y me detuve herido por el aroma errante.

    Soneto VI-Pablo Neruda

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