Mi Superman…

  Hace unos años esperábamos respuesta a si mi padre seguía teniendo cáncer o no. Esa noche me salieron estas palabras:

“Mañana le hacen la prueba a Superman. Si la supera podrá seguir sobrevolando los tejados, ayudando al mundo, levantando camiones con sus manos, y si no, tendrá que luchar contra su archienemiga invisible, la más peligrosa por impredecible, la más dañina por su poder, la más injusta por su arbitrariedad. Mañana le hacen la prueba, y está asustado. No lo aparenta, claro, un superhéroe no conoce el miedo, a los superhéroes, como a los que hacían la mili en sus tiempos, el valor se les supone, por eso aparenta una entereza que no siente. Y el resto del mundo también. Todos menos su Lois Lane, que de puro susto se marchita a su vera aunque le sigue llamando al rescate. Son pequeñas misiones, claro, Superman está cansado aunque va de incombustible, pero él siente que cada una de ellas es demasiado importante para despreciarla. Superman sigue al rescate cada día. Quisiera que viniera al mío, ya que se pone, y me sacara de esta ausencia que dura ya demasiados días, pero me conoce y sabe que a veces me convierto en avestruz. Por eso me deja tranquila, para que poco a poco vaya sacando la cabeza por mí misma y camine temblorosa a refugiarme bajo su capa. Siempre acabo allí, porque sé que con su protección no puede pasarme nada…

 Hace un par de meses, mientras se rescató a si mismo en una mesa de quirófano, me pregunté si a Superman le quitarían su traje para hurgarle en las entrañas, pero me dio corte preguntar. Creo que no, porque sin sus mallas y su capa Superman se queda en ná, yo me quedo sin refugio y él nunca lo permitiría, y el mundo se queda huérfano de héroe. Sonreí al imaginármelo allí tumbado, vestido de azul y rojo, ‘como un muñeco roto pero con el rizo intacto. Ése es mi héroe. Y mañana le hacen la prueba. Me pido cara por si acaso, porque él siempre ha jugado con una moneda de dos caras y siempre le ha funcionado el truco. Espero que en algún lugar esa moneda siga existiendo…”

  Superó la prueba con creces, siguió brillando como siempre, y ahí sigue, incombustible, avanzando a dos ruedas en vez de subirse al monte a respirar vida, pero sin perder el rizo. Ahí sigue, todo chulo lanzando la moneda cada día, seguro de que saldrá cara. Ahí sigue, sabiendo que si la dama de negro se le ocurre volver a pasar antes de tiempo le bastará un golpe de capa para vencerla de  nuevo. Y ahí sigue, siempre, para escuchar cada palabra que tenga que decirle y abrigarme el alma con las suyas. Mi Superman.

   ESCUCHADO AYER

– Ahora le hago cantar cada día para que siga pronunciando bien.

Y yo no puedo por menos de enternecerme y sonreír imaginándolos…

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