Hola guapo…

Sentada frente a una nueva temporada de chimeneas y gatos indolentes recostados sobre troncos que esperan su momento, te recuerdo a ti. Si fuera la Sofía de las Chicas de Oro empezaría diciendo aquello de “Sicilia, 22 de enero de 2009. Una grácil muchacha se encontraba trabajando cuando…” pero no lo soy, así que empezaré con un Hola guapo, tal y como empecé el camino de redención tras casi diez años de ausencias. Aún me veo temblando y llorando de angustia mientras le daba vueltas a cómo salir de un armario en el que yo solita me había metido por miedos absurdos a un qué diríais que me importaba demasiado por entonces. Y entre temblor y temblor, le pegué cuatro martillazos al armario y reaparecí en forma de texto…

“Sé que os habréis preguntado un montón de veces qué pasó, por qué un buen día me fui alejando hasta desaparecer en el silencio. He pensado mil veces en coger el teléfono o mandar un mail y volver a contactar, pero al final nunca me decidía. Quisiera explicaros cómo me ha ido en estos años y la verdad, no sé muy bien ni cómo empezar…

 Las últimas veces que nos vimos yo andaba un poco revuelta, tenía sentimientos encontrados y no sabía qué hacer con ellos. Por un lado me sentía muy cómoda con vosotros, con vuestro mundo que en parte era el mío, muy querida también, y respetada, sobre todo respetada. Por otro, no encontraba acomodo. Hacía poco acababa de empezar a salir con alguien, y no comentarlo, no poder hablar de ello, me hacía sentir fatal. Podría haberlo dicho, sí, pero no sabía qué reacciones me podía encontrar, y estaba asustada. Sobre todo me asustaba tu reacción porque tal vez nunca llegues a comprenderme del todo, o simplemente me consideres…no sé, no sé qué término emplearías. Yo misma al principio me sentía desconcertada, me había enamorado como una adolescente de una chica, me sentía correspondida, y me desbordó la situación. De todas las personas que me rodeaban por entonces, vosotros, tu mujer y tú, vuestra forma de vida, era lo menos parecido al camino que emprendí. ¿Os imagináis que apareciera yo en una de esas reuniones que tanto me gustaban en vuestra casa con una chica del brazo? No me veía ni contándolo, como para hacerlo… Así que me fui alejando. Tal vez fue una estupidez y debí haber confiado en que nada cambiaría, tal vez debí ser más valiente, pero os aseguro que por entonces todo era demasiado…complejo para entenderlo ni siquiera yo. (…)

 Quiero deciros que durante este tiempo he ido poco a poco contándoselo al resto de mis amigos y jamás he tenido una mala reacción, y sólo me quedáis vosotros, mis amigos de la facultad, por saberlo. La gente de clase siempre es la que más me ha asustado a la hora de hablar de ello, porque reconozco que en el mundo en que nos criamos, tal y como fuimos creciendo, no existía algo así. (…) Hoy en día me da igual lo que pueda opinar nadie excepto la gente que me importa, y vosotros, pese al tiempo que ha pasado, me seguís importando más de lo que he demostrado. Os echo mucho de menos, y me gustaría de veras recuperar el tiempo perdido y seguir formando parte de vuestras vidas…

 Espero que lo entiendas, que lo respetes y que sobre todo, me perdones por haberme perdido. Os mando un beso a tu mujer y a ti y te dejo mi móvil por si os apetece que nos veamos…”

Y tras unos minutos que se me hicieron eternos, llegó la respuesta en forma de lección de amor incondicional:

Estas como un cencerro!! creía que te pasaba algo chungo que estabas enferma o yo que sé .Tampoco me he planteado nada especial.

Entiendo lo que me cuentas y me pongo en tu situación y me da mucha rabia no haber podido echar un cable en los momentos jodidos. Ni tienes que pedir perdón, es una situación personal que requiere un periodo de maduración y de dar un paso que debe ser la leche. Es tu vida tía quién es nadie para opinar siquiera…

Quieres que comente algo con la gente ? o prefieres ir poco a poco? Ese respeto y cariño que tienes bien ganado sigue intacto y tienes un grupo de amigos que están esperándote. Estoy en el curro, luego te llamo. Un beso grande.

  Y me llamaste. Y volví a llorar esta vez por razones diferentes. Y poco después me invitaste a tu cumpleaños insistiendo en que fuera con mi pareja. Y fuimos. Temblando de nuevo. Y otra vez nos volvisteis a dar una lección de vida. Una gran bandera española daba la bienvenida a los invitados, y el cuidado césped nos acariciaba las plantas de los pies. La piscina invitaba a sumergirse en ella, y todo el mundo nos esperaba. Y en lugar de desprecios recibimos abrazos. Y todo fueron risas, recuerdos, ponernos al día y disfrutar. Hasta unos largos me hice vestida, por que así me gusta sentir el agua sobre mi piel, sin que nadie se espantara. Y tu madre me pidió que la ayudara a traer algunas cosas a la mesa, y tu padre me rodeaba por los hombros mientras tú cortabas la tarta aquella con el escudo de tu Real Madrid. A mí no me daba más la piel para estirar la sonrisa. Y me preguntaba en silencio cómo te cabía el corazón en aquella estructura tan fina.

El día pasó y aún conservo la misma sonrisa cuando me acuerdo.

Han pasado veinte años de aquello y lo nuestro está igual de intacto que entonces. Y somos los mismos bajo los nuevos cuerpos que ahora nos dan cobijo al alma. Y eso es lo que tiene la vida, que en ocasiones te permite conservar a los mejores…

LEÍDO AYER

– Acabo de escribir un post para quitarte el marrón de momento, y si luego montamos una de puta madre, pues mejor.

Y sigo sonriendo y pensando que vamos a montar una así, de pm, y a seguir aprendiendo de ti más cosas.

 

3 comentarios en “Hola guapo…

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